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Celebración en Medio de Demonios. Por: Ricardo Puerta
CELEBRANDO A LO AMPLIO
Del 1 al 7 de Septiembre se celebra la XI Semana Nacional del Migrante. La celebración se extiende nacionalmente en honor de todos los que ya no viven en sus lugares de nacimiento.
En el mundo de hoy, los hondureños son migrantes, es decir, que la gran mayoría de los nacionales de este país viven actualmente fuera de sus comunidades de origen, bien en el territorio nacional (migrantes internos) o fuera de Honduras (migrantes externos).
Pero los nacionales no están solos. Dentro del territorio nacional conviven también con los hondureños migrantes extranjeros que, en épocas diversas y por distintas razones, han venido a Honduras, buscando, en general, una mejor vida, aún cuando el país sea uno de los más pobres de Latinoamérica después de Haití y Nicaragua. Históricamente nos referimos a los salvadoreños, árabes, palestinos, chinos, judíos, españoles, norteamericanos y europeos de distintas nacionalidades (italianos, alemanes, franceses, suizos, etc.); y en años recientes, cubanos, nicaragüenses, colombianos y argentinos. La presente nación hondureña esta formada por este gran mosaico de migrantes internos, externos y extranjeros.
DENOMIOS TRANSNACIONALES
Actualmente se estima que hay más de 750,000 nacionales residiendo fuera de Honduras, casi el 12% de su población total. De éstos, unos 700,000 se encuentran en Estados Unidos y el resto en otros países (Canadá, España, México, etc.).
Muchos son los demonios creados sobre la migración hondureña, y en especial, sobre los hondureños que se van al extranjero. Lo diabólico existe cuando la complejidad del fenómeno migratorio queda reducida, en forma unilateral, a sus extremos. El extremo pesimista insiste sobre las pesadillas de la emigración, las pérdidas de vidas, y sobre los sufrimientos y violaciones que de hecho suceden cuando los hondureños se van "sin papeles" a Estados Unidos. Mientras que el extremo optimista recalca, también en forma unilateral, el sueño americano sin ninguna de las pesadillas que le acompañan, obviando riesgos y costos. Ambas demonios representan idealizaciones maniqueas de la migración.
Comentemos brevemente tres, de los muchos demonios que merodean en el ámbito transnacional.
DEMONIO UNO: "La gran mayoría de los que tratan de llegar a Estados Unidos en forma ilegal NO lo logran. De cada 10 que intentan, solo uno pasa la frontera".
Si lo ello fuera cierto.... ¿por qué la migración ilegal hacia los Estados Unidos en los últimos 10 años se mantiene como un hecho constante y en número anual ascendente? ¿Será que los hondureños nos deleitamos en el dolor, somos masoquistas y optamos por soluciones fracasadas? ¿Será que preferimos arriesgar la vida, o incluso llegar a perderla, cuando la situación nacional se pone muy "fregada"? ¿Por qué los que se van mandan a traer a "los suyos", si "lo esperado" es sufrimiento, violaciones y muerte?
Todas esas preguntas son tremendistas. Ninguna se aplica totalmente al migrante real. Los hondureños que arriesgan sus vidas en la corriente migratoria lo hacen porque de antemano saben que, a pesar de los riesgos, "la suerte" está a su favor. Que los amigos y familiares no mienten, aún a riesgo de convertirse en una victima más de las tragedias que a ratos informan la prensa escrita y televisiva.
Los estadísticas sustentan los hechos, aunque los involucrados desconozcan los números. Los "retornados" (deportados) de Estados Unidos a Honduras rara vez llegan a más de 10,000 por año. Sin embargo, se estima que unos 70,000 hondureños se van anualmente en forma irregular hacia Estados Unidos. Por otro lado, de los 50,000 hondureños que anualmente solicitan visa en el Consulado de ese país en Honduras, unos 10,000 la obtienen. La visa negada conlleva perder US$100 dólares, lo que hoy cuesta la entrevista solicitada. Además, este año aprobaron por cuarta vez consecutiva en Estados Unidos el Permiso Temporal de Trabajo (TPS por sus siglas en inglés) para los hondureños indocumentados, y casi 100,000 nacionales lo obtuvieron.
Si le ponemos dinámica a los números anteriores, concluimos que la gran mayoría de hondureños pasa la frontera de Estados Unidos -regular o irregularmente- y que de éstos, la gran mayoría, a su vez, se queda "viviendo y trabajando" en Estados Unidos. De hecho, los irregulares no son ilegales al pasar la frontera, pues de ellos, nadie sabe; sino que se vuelven ilegales cuando un patrono norteamericano les da trabajo. Con frecuencia, dicho patrono se aprovecha del migrante que NO tiene papeles, y lo contrata para realizar "trabajos de entrada" en el mercado laboral, que los norteamericanos y los migrantes "regulares" ya no quieren hacer por ser de baja paga y de poco prestigio. Si el patrono se aprovecha del migrante que "no tiene papeles", con frecuencia le reconoce el salario mínimo legal pero sin bonificaciones (Seguro Social, de desempleo, de salud, etc.). Si el patrono ilegal norteamericano no existiera en la economía de Estados Unidos, jamás el migrante irregular se convertiría en trabajador ilegal, pues no le quedaría más remedio que regresarse a Honduras, a falta de ingresos para mantenerse en el extranjero.
DEMONIO DOS: "Solamente hay 100,000 hondureños residiendo en forma regular en Estados Unidos, por lo tanto, unos 600 mil, aproximadamente, permanecen en forma irregular" (o ilegal, conforme a las leyes norteamericanas). Probablemente haya más de 300,000 hondureños residiendo regularmente en Estados Unidos, si sumamos a los nacionalizados con ciudadanía doble, a los residentes legales y a los autorizados a laborar con el TPS. Los estudiosos más quirománticos dicen que los legales (regulares) y los ilegales (irregulares) están parejos en número.
Pero todos estos datos son estimados. De hecho, sólo disponemos de los datos del Censo Nacional, que en Estados Unidos se hace cada 10 años. Ni siquiera "la Migra" sabe cuántos hondureños viven en Estados Unidos. Sin embargo, el Censo estima que por cada migrante legal que llena la boleta del Censo (la inicial se recibe por correo), hay otro ilegal que no la responde. Y en el Censo del 2000, en base a las respuestas obtenidas, salieron 325,000 personas "de origen hondureño".
DEMONIO TRES. "Emigran los pobres".
Donde hay estudios al respecto esta demostrado --en Honduras y en otros países-- que quienes se van al extranjero no son "los más pobres de los pobres". Los indigentes, en todos los países, tienden a quedarse donde nacen de por vida. Y los pocos que "migran" lo hacen respondiendo a calamidades extremas: guerra, huracán, inundación, terremoto, etc. Además, sabemos que irse al "paraíso de los dólares" a través de un coyote supone poseer o "enjaranarse" entre $3,000 y $5,000 por persona "que va mojada", más los dólares en efectivo que hay que llevar en el bolsillo "para los gastos en el camino". Y esos montos no los poseen, ni pueden conseguirlos los pobres.
Los hondureños que emigran al extranjero son nacionales que ya han experimentado mejoras en sus vidas, y que en base a ese progreso, quieren ascender más socialmente, tienen nuevas aspiraciones. Todo ello se frustra ante el estancamiento o lento crecimiento de la economía hondureña, ante las nulas o pocas oportunidades de trabajo y de negocios que existen en su medio De hecho, por "sentirse topados en su propio país", "los ya transnacionales" deciden correr fortuna en el extranjero, optando por mejores destinos que les son algo conocidos. Porque otros de su misma condición (compueblanos, parientes, compañeros de trabajo, feligreses de la misma iglesia, etc.) ya han atravesado esa fortuna (en forma legal o ilegal) y les ha ido bien --en sus trabajos y vidas-- según lo evidencian las informaciones (precisas o infladas) que disponen.
Ante los datos disponibles y los casos aislados conocidos, la hipótesis más plausible sobre el migrante hondureño a Estados Unidos sería : "Emigra la incipiente clase media hondureña. La media-baja tiende a irse en forma irregular (ilegal), mientras que la media-media y la media-alta tiende a irse en forma regular (legal). Y una vez "normalizados en sus trabajos", desde el exterior envían remesas, destinadas a hijos/hijas, esposas/esposos y parientes, que ayudan a mejorar su situación de vida y de otros allegados. Mediante gastos de consumo e inversiones realizadas localmente -en viviendas, pequeños negocios, mjoras en servicios de salud, escuelas, etc.-- ayudan a paliar las condiciones de pobreza que existen en sus alrededores y que afectan al 80% de la población hondureña".
Y si estos demonios se han inventado los estudiosos de migraciones, imagínate cuántos otros demonios andarán sueltos por ahí, fabricados por quienes quieren que te vayas o te quedes en Honduras. Consejo: "cuídate de ellos, que de los otros te cuida Dios".
(*) Sociólogo, migrante extranjero radicado en Honduras rpuerta@sdnhon.org.hn
Tegucigalpa, Septiembre 1, 2003
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